Efeso - Turquia Regresar a Lunas de Miel

Si existe un gigantesco museo al aire libre, ese era Efeso. Esta considerado una de las zonas arqueológicas mas grandes del mundo, dada la gran cantidad de obras antiguas exhibidas en su lugar original.

Fue la primer ciudad en el mundo que por las noches iluminaron las calles principales. La antigua ciudad de Éfeso se extiende en el valle situado entre los montes de Bülbül y Panayir.

Éfeso fue excavada durante la última época del Imperio Otomano, en el siglo XIX por ar­queólogos ingleses. Muchas de las figuras de la ciudad, así como otros objetos de indudable valor arqueológico, se encuentran hoy en el Museo Británico.

La época dorada de la ciudad llegaría con los romanos. Éfeso se convirtió en uno de los grandes centros culturales y económicos del Antiguo Occidente. Fue la época de cons­trucción de algunas de sus más gloriosas edificaciones, como el Templo de Artemisa, considerado una de las siete maravillas del mundo.

La gloria de Éfeso no sólo no disminuyó con la época cristiana, sino que aumentó.

Atracciones de Efeso 

Puerta de Magnesia 

Construida en el siglo I d.C. por el emperador romano Vespesiano, es la entrada principal al Parque Arqueológico. Está situada en las Murallas de Lisímaco, levantadas en el siglo III a.C. 

Termas de Vario 

Situadas muy cerca de la Puerta de Magnesia, todavía hoy se mantienen en pie las paredes y las bóvedas de los baños romanos. Sin embargo, lo que más llama la atención son los restos del extraordinario sistema de cañerías con los conductos de agua hechos de barro cocido. 

Agora del Estado 

También conocido como Agora Superior’, es una amplia plaza rodeada por los restos de varios edificios civiles. Está situada muy cerca de las Termas de Vario. Un camino parte de aquí con destino a Odeón, está flanqueado por esbeltas columnas jónicas y corintias. 


Odeón 

Tiene la forma de un pequeño anfiteatro. Su función era acoger las reuniones de los administradores y senadores de la ciudad. Está formado por más de mil cuatrocientos asientos, repartidos entre veintitrés gradas lo que demuestra que se utilizaba también para todo tipo de espectáculos culturales. Odeón debió ser uno de los más bellos edificios de Éfeso, como demuestran los pies de grifos que adornan cada uno de sus escalones. 


Pritaneo 

El Pritaneo era el ayuntamiento de Éfeso. Todavía hoy pueden apre­ciarse las altas columnas, dedicadas a Artemisa, la gran diosa protectora. Las columnas forman el hogar sagrado del Pritaneo, donde ardía el fuego sagrado alimentado por los sacerdotes o curetos. La sala donde se reunían los senadores y las dos estatuas de Artemisa Polimastros (es decir, con múltiples senos) son dos de sus grandes atractivos. Sin embargo, el Pritaneo todavía sigue siendo excavado y muchos de sus restos pueden contemplarse ya, en el Museo de Selcuk. 


La Vía de los Curetos 

Tras pasar el Oteón y el Pritaneo por el camino que comienza en el Agora Superior, aparecen los restos del alcantarillado principal de la ciudad. En su época, estas alcantarillas debían cruzar toda la ciudad hasta llegar hasta el mar. La Vía de los Curetos era una de las arterias principales de la ciudad. Los curetos eran los sacerdotes encargados de llevar leña al fuego sagrado del Pritaneo. Tras las columnas con los capiteles de Hermes y Caduceo (formado por una vari­lla rodeada de una culebra, símbo­lo de la Medicina) se llega a la Plaza de Domiciano. Tras pasarla, se llega a la espectacular fuente construida en tiempos de Trajano. A ambos lados de la calle están las Casas de la Ladera, los Baños Escolastiquia, el Templo de Adriano y las Letrinas. Al final de la Vía de los Curetos aparece un monumento funerario octogonal y una fuente monumental de época bizantina. La calle acaba en una pequeña plaza donde están la Puerta de Adriano y la Biblioteca de Celso junto a la puerta monumental de Agora Inferior, la Stoa de Nerón y la Casa del Amor, haciendo esquina con la Vía de Mármol. 


Plaza de Domiciano 

Se encuentran algunos monumentos como el Templo de Domiciano y la Fuente de Polio, junto a otros edificios que están siendo restaurados. Tras la Puerta de Heracles, la Vía de los Curetos continúa. 


Templo de Adriano 

Este pequeño templo construido en estilo corintio, es una maravilla arquitectónica levantada en el siglo II. Su decoración y los relieves exteriores le dan una belleza singular. Las réplicas de estos relieves (los originales están en el Museo de Selcuk), representan la historia mitológica de la fundación de Éfeso y las hazañas de Androcles, el fundador de la ciudad. 

Biblioteca de Celso 

Situada en el cruce de la Vía de los Curetos y la vía de Mármol, es un suntuoso edificio construido a principios del siglo II d.C. por un cónsul romano en memoria a su padre. La Biblioteca presenta un increíble estado de conservación gracias a las restauraciones y el material encontrado en las distintas excavaciones. 


Antiguo Teatro 

Situado al final de la Vía de Mármol, es el anfiteatro más grande del mundo, con una capacidad para más de 30.000 espectadores. Este extenso periodo de construcción explica porqué las gradas, apoyadas en la faldas del monte de Pión, son helenísticas mientras que las entradas abovedadas son típicas de los romanos. San Pablo predicó muchas veces contra los cultos romanos en este anfiteatro que hoy se utiliza para el gran Festival de Efeso. 

Vía de Arcadino 

También conocida como Vía del Puerto, tomó su forma definitiva durante la época del emperador Arcadio. Manqueada por bellas co­lumnas, pedestales de estatuas perdidas y las entradas de las tiendas, comienza en las ruinas del Gimnasio del Teatro. Aquí está la antigua Bolsa de Cereales.

Ruinas de la Iglesia de La Virgen María 

Se con­virtió, en el siglo IV, en la primera iglesia dedicada a la Virgen María, cuando el Cristianismo fue adoptado como religión oficial del Estado. Es uno de los templos históricos más importantes del cristianismo, pues aquí se reunió el Concilio Ecuménico en el año 431 y donde fue condenado Nestorianismo. 
 

Templo de Artemisa 

Está considerado como una de las siete maravillas del mundo antiguo. Durante un periodo de más de mil años fue uno de los principales centros religiosos, políticos y económicos de Éfeso. Hoy, sólo puede verse una de las columnas de la antaño magnífica construcción.  

La Casa de la Virgen Maria 

Históricamente se sabe que Jesús confió el cuidado de su madre, la Virgen María, a San Juan Evangelista. Este la trajo a Éfeso. Durante las excavaciones realizadas a principios del siglo XIX cerca de una de las fuentes sagradas del Monte Pión, fueron des­cubiertos los restos de los cimien­tos de una antigua casa, con pedazos de carbón en su hogar. La casa está situada en el mismo sitio donde cada año los cristianos celebraban las fiestas de la Virgen. Las pruebas del carbono 14 con­firmaron la hipótesis de que la Virgen había vivido en este lugar pues dataron los restos en el siglo I d.C. Hoy, sobre la Casa de la Virgen, hay una iglesia, muy venerada por los cristianos y otras religiones.  

Casas de la Ladera 

Este fue, sin duda, el barrio más rico de la ciudad. Tras las excavaciones y restauraciones, dos de las más lujosas casas han quedado al descubierto. En ambas se pueden observar los increíbles paneles de mosaicos además de ser un ejemplo de la estructura familiar y las formas de vida de la época.  

Baños de Escolastiquia 

En ellos todavía se conservan las cuatro salas que constituían el baño romano: el Apodiatario o guardarropa, el Frigidario (una piscina de agua fría), el Tepidario (una piscina de agua tibia) y el Caldario (sala donde se sudaba).